En época de tempestuosas lluvias
En el año 2018, se editó el programa de la cofradía con algunas dificultades técnicas, han habido buenos años para el programa con patrocinadores y otros sin patrocinadores, de ahí se me viene la idea de que las fiestas son el reflejo de la situación económica de un país, hay "depresiones económicas", pero hay años buenos con financiamiento y abundancia de recursos, Un ejemplo claro era las fiestas en las décadas del 60 con una mejor estabilidad económica y financiera de los municipios de "la cumbre". Pues durante todo el siglos XX se venían viendo abundantes progresos debido a la caficultora en Tepecoyo, Prueba de ello era la moderna escuela en construcción, la nueva alcaldía, la restauración casi total de la iglesia parroquial, la construcción de una moderna unidad de salud, casa comunal, ampliación del sistema de agua potable y electricidad etc. etc. sólo faltó que la nueva calle pavimentada construida en los años 1950, fuera pavimentada. situación que se verá hasta el año santo del 2,000, en el cual uno de los grandes milagros acaecidos fue la que "pavimentaron la calle". Hoy resulta poco irrelevante el hecho, pero para los que sufrimos esa situación era casi imposible vislumbrar una calle buena. En fin hasta iniciada la década de 1980 todo iba viento en popa, más sin embargo la década de 1980 hasta el 1992 fueron años dificultosos y en que de alguna forma se dañaron las antiguas tradiciones, más sin embargo en opinión propia, se logró revitalizar hasta 1995 y de eso hasta la fecha.
Libre de la guerra y como consecuencia directa la migración también afectó a las tradiciones, habría que evaluar si benefició o perjudicó a la tradición. Otro fenómeno ha estudiar a fondo fue la novedad de las comunidades evangelistas sectarias del Luteranismos etc; que con el pasar la moda resultó una moda más. De igual manera, la teología de la liberación , mal entendida por supuesto, llevó a la confusión de los fieles en muchas parroquias y dejaron malos entendidos en las comunidades de fieles, se destruyeron retablos y altares antiguas dando paso a la "moda", situación que también fue corriente que evacuó el rió y ardua mente los papas posteriores al Concilio Vaticano II han venido corrigiendo. En pocas palabras teníamos todas las de perder, deberíamos estar en el olvido acumulando pudrición y moho. Pero ahí van los cumpas en julio y noviembre por caminos dificultosos y ruines en el nuevo siglo XXI. Podría dar muchas explicaciones lógicas, antropológicas y científicas inclusivo y con todo derecho "teológicas" etc. Pero me gusta pensar más en algo sencillo y simplista, "los salvadoreños somos cuerudos" y los "indios necios", abinado a la jodarria y la vagancia. Entendiendo "jodarria" como lo define la RAE: 1. f. malson. coloq. El Salv. y Hond. Acción reiterada de molestar a alguien.
Bueno amigos aquí os dejo para la memoria el editorial de 2018, y si encuentro otros les prometo publicarlos y profundizar más adelante en cada tema que se asocia directa o indirectamente con la fiesta de los Cumpas.
En época de tempestuosas lluvias, cuando los afanes
constan de atesorar la sapiencia agrícola, pinta de amarillento el fruto de
árbol, que satura de esencia, las frutillas del nance. Entre las brisas de
cafetales se escucha un murmullo, palabra que corre cual agua de la quebrada, sonido
que parece decir: “¡Ya van a venir los cumpas!”. Y sacuden nuestras almas,
palpitan con pujanza los corazones, porque escucha el antiguo sonido del tambor, que
pregona, el paso pretérito, sempiternos de los peregrinos de Cuisnahuat. Nada
los detiene, nada los ofusca, pues cual semilla en la tierra fecundada por la
lluvia su paso es firme y sabe que su trajín tiene certeza, cual siembra de
maíz. ¡Bendito maíz! fruto de nuestros campos, que sosiega en la fatiga y que se instituye el indio en chicha y el
castellano en chaparro, libación ancestral ofrenda a la antigua divinidad, enajenamiento
del conquistador. En tan bello escenario, sublime de la campiña de Cuscatlán, nuevamente
caminará San Lucas y San Cristóbal por verdes montes, renovados de café, sombras
perpetuas del balsamar, el guachibal va a iniciar, se bailará al compás del
tosco tambor. Al rugido del chupinazo, acudirán por ser invitados de San
Esteban, nuestro señor, el anfitrión sin
igual, de quien su fama fue tan mentada que ya se le anejó el milagroso Antonio,
que del Monte es patrón. Y que a treinta años no cesa de llegar. Similar
auspicio le toco al virtuoso Señor San José. ¡Hermanos todos, amigos de la
humanidad! en este mes de julio no dejes de visitar a los pueblos que entre verde
montañas están, y por cuyos vetustos y serpentinos caminos: ¡San Lucas y San
Cristóbal van!.

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