Sobre los sobres de San Antonio
“Pues desde que se unió san Antonio del Monte con San
Esteban, ¡sólo mandando sobres pasan!” Así, comentó una señora de Tepecoyo el día
que la Ña Lucia le dejó el sobre que le enviaban los Cumpas de San Antonio para pedir
la limosna. “¡Me lo va agarrar o no!” . En mis adentros dije: ¡chis! "limosnera y con garrote",
le salió bien brava la Ña Lucia. ¡“La verdad que este compromiso es serio y no es
conmigo sino con el santo”!. Con una sonrisa picará , como burlándose de la
señora le agarró el sobre y le dijo ¿y cuándo va a pasar a trerlo pues?. La Ña
Lucia ( No confundir con Lucía) “Mire, los llevamos el 12 de junio, antes deso ¡cualquier
día!”. Y fin del asunto. Pues es que resulta que desde el año 1988, se compadró la cofradía
de San Esteban con la de San Antonio del Monte y en Tepecoyo dio bola. Por que, de entrada el santo es bien famoso ya
se celebraba en un cantón y en algunas casas particulares el 13 de junio. Ahora
que venía en vivo y en directo la devoción aumento. Además de la tradición que
ya tenían los de Tepecoyo de ir a las playas de Sonsonate y pasar antes por San
Antonio del Monte. Libre de eso, los milagros y favores atribuidos al santo son
incontables. Un día de la fiesta, del 22 de julio, se acercó la Niña Gladys con gran devoción y
respeto a tocar en signo de reverencia, o como popularmente se dice de “adorar”
a los santos. Y vi yo que la señora, ya de
entrados años, y ahora de grata recordación, musitaba palabras a los santos como
diciéndoles algo, lentamente dejaba en los canastitos unos centavos de limosna,
luego de eso se fue a sentar a la par mía. De la nada me dijo: ¡“Bien alegre
han estado lo de los cumpas este año”!, puse cara de menso y asenté con la
cabeza a manera de afirmación (se ve que los nances me había vuelto más coqueto). “Es que mire la historia de San Antonio es
así: un hombre andaba perdido por el mundo y nada de lo que hacía le salía, sin
fortuna ni nada por vivir decidió quitarse la vida,. En eso estaba cuando se le apareció un hombre. Ese hombre
era San Antonio que se le estaba apareciendo al que se quería matar. El hombre
le dijo: ¿Me puedes decir adónde queda el Pueblo? El que se quería matar, se
acercó al hombre y le dijo: el pueblo está lejos pero si quiere lo puedo llevar.
El santo le dijo que le iba a pagar dándole la mitad de lo que de todo lo que consiguiera en agradecimiento, por llevarlo al
pueblo. Se fueron y en el camino consiguió
San Antonio un pan y le dio la mitad. Más adelante, consiguió el hombre que se quería
matar un pescado y en agradecimiento le dio la mitad. Y así se fueron a veces
conseguía uno y a veces conseguía el otro, pero siempre se daban la mitad. Al llegar al pueblo San Antonio lo llevó a donde una muchacha bien bonita
y la muchacha se enamoró del que se
quería matar. El hombre le dijo que si
hacían el amor y la muchacha le dijo que sí. Pero se acordó que tenía que compartir
con San Antonio y le dijo: La muchacha la debo compartir por cumplir la promesa
contigo. El santo le dijo: La muchacha es tuya, ella me había pedido marido
desde hace años y yo tenía planes para vos. Yo soy san Antonio y te he salvado
del suicidio y le he dado marido a esta bella mujer. “ Podríamos objetar muchas cosas con este relato, pero la
tradición ha conservado este tipo de narraciones con gran contenido moral y es una pena que queden en el
olvido. De paso, ya en mayo van a venir a dejar los sobres para la vela de san Antonio
del Monte, dicha celebración es el 12 de junio y a los de Tepecoyo nos toca llevar esa limosna, cordialmente invitados.
PDT: No le vaya a rezongar a la Ña
Lucia, porque le van a pegar su ahuevón por andar de bayunco.

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